Biomasa y medio ambiente: el mito de la deforestación y el CO₂

Existe la creencia de que el aprovechamiento de la biomasa forestal para calefacción o usos industriales contribuye a la tala indiscriminada y al deterioro de nuestras masas forestales. Sin embargo, desde el Clúster da Biomasa de Galicia comprobamos diariamente en el territorio que la realidad es la opuesta: la gestión forestal sostenible para la obtención de biocombustibles sólidos es una de las herramientas más eficaces para mantener limpios nuestros montes, reducir el riesgo de grandes incendios y acelerar la descarbonización en nuestra comunidad.

El mito: “La biomasa deforesta las masas forestales y no es una energía limpia”

El argumento equivocado sostiene que incrementar el consumo de leña, astilla, pellet y otros tipos de biomasa, equivale a talar árboles sin control, empobrecer la biodiversidad y liberar grandes cantidades de gases de efecto invernadero a la atmósfera durante la combustión.

La realidad: la biomasa no destruye el monte, lo cuida y neutraliza las emisiones

Para entender la sostenibilidad real de nuestra energía, es fundamental diferenciar entre la deforestación sin control (asociada al cambio de uso del suelo para otros fines) y la gestión forestal sostenible, donde cada aprovechamiento está regulado y planificado por ley.

1. Balance neutro en el ciclo natural del carbono

A diferencia de los combustibles fósiles importados (gasoil o gas natural), la biomasa forma parte del ciclo biológico actual del carbono. Durante su crecimiento, los árboles absorben dióxido de carbono de la atmósfera mediante la fotosíntesis.

Cuando utilizamos esa biomasa como combustible térmico, la cantidad de CO2 liberada es exactamente equivalente a la que el árbol absorbió durante su vida útil o a la que emitiría si se pudriera de forma natural en el suelo. Por esta razón, entidades reguladoras como la Agencia Europea del Medio Ambiente (EEA) reconocen el balance neutro de emisiones en la biomasa de origen sostenible.

2. Aprovechamiento de restos y limpiezas: los datos del monte gallego

Según los datos del Inventario Forestal Continuo de Galicia, nuestros montes acumulan un volumen en pie superior a los 200 millones de metros cúbicos de madera, con un crecimiento anual que supera con creces el volumen total de extracciones.

La biomasa de calidad que procesamos y distribuimos en Galicia procede fundamentalmente de tres fuentes de economía circular:

  • Subproductos de la industria de la madera: Serrín, virutas y costeros sobrantes en aserraderos y fábricas de transformación.
  • Restos de trabajos de silvicultura: Poda, clareos y aclarados necesarios para que las masas de arbolado crezcan sanas.
  • Residuos de limpieza de parcelas: Matorral y sotobosque retirados en las franjas de protección contra el fuego.

Aprovechar estos restos convierte un residuo sin salida comercial en un recurso energético de proximidad, reduciendo la dependencia de combustibles fósiles importados.

3. Prevención activa de incendios forestales

El abandono rural y la acumulación de matorral en el suelo forestal son los principales aceleradores en la propagación de los incendios en nuestra comunidad. Al vertebrar una cadena de valor industrial alrededor de la biomasa, desde el Clúster da Biomasa de Galicia incentivamos el mantenimiento periódico y la gestión de las parcelas.

Un monte limpio y aprovechado reduce drásticamente la carga de combustible fino en el sotobosque, frenando la velocidad y la virulencia de los incendios.

La garantía de las certificaciones de origen

El sector de la biomasa en Galicia opera bajo los estándares del marco normativo nacional impulsado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) y bajo sellos internacionales de certificación forestal como PEFC y FSC. Estos sellos garantizan mediante auditorías independientes que la madera procede de montes gestionados de forma responsable con replantación obligatoria.

Asimismo, la calidad técnica del biocombustible final —como el pellet certificado ENplus® o astilla certificada con sellos como SURE, BIOmasud o SBP, así como leña certificada— asegura unos índices mínimos de humedad que garantizan una combustión eficiente y con bajas emisiones en calderas de última generación.

Nuestro compromiso con el futuro del monte gallego

Lejos de amenazar nuestra riqueza natural, el uso energético de la biomasa actúa como un motor económico verde que cuida y vertebra el territorio gallego. Promueve la limpieza de los bosques, genera empleo local no deslocalizable en zonas rurales, reduce las emisiones netas de carbono y protege nuestro patrimonio natural frente a los incendios.

Desde el Clúster da Biomasa de Galicia reafirmamos nuestro compromiso con el cuidado de nuestras masas forestales y con una transición energética basada en nuestros propios recursos renovables.

Preguntas frecuentes sobre biomasa y sostenibilidad (FAQ)

¿Emite la biomasa la misma cantidad de CO₂ que el carbón o el gasoil?

No. La combustión de biomasa libera el CO₂ que el árbol capturó de la atmósfera durante su ciclo vital. Los combustibles fósiles introducen carbono antiguo que estuvo atrapado en el subsuelo durante millones de años, sumando emisiones netas que agravan el efecto invernadero.

¿Se replantan los bosques de los que se extrae la biomasa en Galicia?

Sí. La Ley de Montes de Galicia y las certificaciones forestales internacionales (PEFC y FSC) exigen la regeneración y replantación de las parcelas aprovechadas, garantizando que la superficie forestal se mantenga y crezca.

¿Qué ocurre con la biodiversidad del monte cuando se retira biomasa?

Los trabajos de silvicultura preventiva no eliminan la cobertura vegetal autóctona; controlan el exceso de matorral seco e invasivo que ahoga los brotes jóvenes e incrementa el riesgo de grandes incendios forestales perjudiciales para la fauna local.

¿El transporte de la biomasa anula su beneficio medioambiental?

No. La biomasa consumida en Galicia es una energía de kilómetro 0. El gasto energético de su procesado y distribución local representa un porcentaje mínimo en comparación con los costes e impactos de extraer, refinar y transportar gasoil o gas desde otros continentes.